
Confundió la luna con una chuleta
De bebé, Babylou intentó morder la luna en el charco del jardín. Salpicó a su padre, hundió un nenúfar, y concluyó que "la luna es blanda y fría". Desde entonces rechaza las chuletas redondas, por desconfianza.

Practicó aullarle a una manzana
Babylou no lograba aullarle a la luna sin reírse. Su prima le aconsejó empezar pequeño: una manzana, por ejemplo. Desde entonces entrena cada noche con una manzana posada en una rama. La manzana nunca respondió, pero escucha mejor que la luna.

Obtuvo su diploma de guardián de cojín
Babylou tiene un don: se duerme exactamente sobre el cojín donde alguien iba a sentarse. Obtuvo su título oficial de guardián de cojín con la mención "imposible de desalojar". El diploma es de espuma, como él.








