
Cruzó un glaciar marcha atrás
Polaire entró en la leyenda el día que cruzó un glaciar entero marcha atrás. Más tarde explicó que había perdido su brújula y que "es mejor fiarse del ruido del viento a la espalda". Nadie se atrevió a preguntarle por qué llevaba una brújula en el banco de hielo.

Inventó el récord de silencio
A los seis años, Polaire batió un récord: permaneció en silencio durante nueve días y medio, solo por probar. Su entorno sostuvo un cartel de ánimo. Cuando por fin habló, solo dijo "ya está". Todos aplaudieron, incluida una medusa de paso.

Cocina una sopa de nieve cinco estrellas
Polaire también es chef. Su especialidad: sopa de nieve derretida con sabor a infancia. Las guías gastronómicas viajan en iglú para calificarla. ¿La receta? Un poco de agua, un poco de nieve, mucha paciencia, y tres recuerdos felices. Dice que se necesitan al menos dos para que el caldo ligue.

