
Se disculpó al nacer
En el segundo en que vio la luz, Picotin susurró "eh, perdón". El médico sonrió durante tres días. Su madre le explicó que podía simplemente "estar ahí", pero él volvió a decir "eh, perdón". Es su sello.

Camina disculpándose con las hojas
Cuando Picotin camina por el bosque, se disculpa con cada hoja que pisa. "Perdón, perdón, lo siento, perdón". El trayecto de casa al colegio dura dos horas. Siempre llega tarde, pero la vegetación lo adora.

Lleva la Oficina de Disculpas Inútiles
Picotin abrió una oficina en un hueco de roble. Especialidad: las disculpas inútiles. ¿Quieres disculparte por algo que no hiciste? Tiene un formulario. Rellena dos al día, por anticipación. Es gratis. Se disculpa incluso cuando le dan las gracias.


