
Salió de un huevo moteado en el valle de los helechos
Dinou salió de un gran huevo moteado una mañana soleada, en medio de un valle lleno de helechos. Lo primero que vio fue una mariposa, y enseguida quiso darle un abrazo. La mariposa se fue. Dinou sonrió igualmente, encantado de estar allí.

Se hizo un orgulloso herbívoro
Al crecer, Dinou aprendió a comer hojas, y lo convirtió en todo su orgullo. Elige las más tiernas, mastica despacio, y siempre ofrece el primer bocado a un vecino. Cuando le preguntan si muerde a los demás, responde, escandalizado: "¡Jamás! ¡Yo como hojas!"

El bueno que protege a los más pequeños
Todos lo llaman "el bueno que no asusta a nadie". Dinou está muy orgulloso de eso. Cuando ruge una tormenta o llega un animal grande, se pone delante de sus amiguitos, saca pecho y suelta un "Roaaar" tan suave que acaba en risita. Nadie se asusta, y es justo lo que quería.


