
Pronunció su primer nombre y lo olvidó
Al nacer, Bubulle dijo su nombre. Su madre tardó tres segundos en responder. Bubulle ya lo había olvidado. Le devolvieron "Bubulle". Asintió, encantada, como si fuera la primera vez.

Da la vuelta a su pecera olvidando el ángulo
Bubulle da la vuelta a su pecera cada minuto. Dice "vaya, esto es nuevo aquí" en cada vuelta. Es la misma ventana. El mismo castillo de plástico. Pero es nuevo. Siempre.

Lleva un diario que no recuerda haber escrito
Bubulle lleva un diario flotante. Cada día escribe una página. Cada día redescubre las páginas anteriores. Es su propia lectora. Le cae bien como autora.


